Matilde Ras y Elena Fortún dos mujeres de su época

Exposición de sus libros

Del 1 de Abril al 30 de Septiembre de 2018

A Elena Fortún, creadora de un mundo de pequeños personajes, que ha encantado por igual a chicos y a mayores, dedica este Diario en homenaje de gratitud, de admiración y de cariño

M.R.

La dedicatoria que Matilde Ras en su Diario dirige a Elena Fortún es solo una de las muestras que refleja la profunda amistad entre estas dos escritoras, que vivieron una época crucial desde el punto de vista histórico-cultural, como fue la de las primeras décadas del siglo XX.

Encarnación Aragoneses Urquijo nació en Madrid en 1886, y es conocida sobre todo por su serie de relatos infantiles protagonizados por Celia. Su pseudónimo, Elena Fortún, viene del título de la obra Los mil años de Elena Fortún. Magerit, escrita por su marido Eusebio de Gorbea. Su carrera literaria empieza en los años 20, cuando colabora con la revista Blanco y negro escribiendo relatos infantiles, que, dado su éxito, pronto fueron publicados por la editorial Aguilar. Si Elena Fortún es conocida sobre todo por sus relatos infantiles sobre Celia (y Cuchifritín, Matonkikí, Mila, y más personajes del mundo de Celia), no queremos dejar de mencionar su obra menos conocida sobre quiromancia, ni tampoco su aportación y labor en el marco del Lyceum Club femenino de Madrid, donde trabajaron grandes intelectuales y escritoras de la época como María de Maeztu, Carmen Baroja, Ernestina de Champourcin, Victoria Kent, Isabel Oyarzábal y Zenobia Camprubí, entre otras.

El Lyceum era un lugar de encuentro y promoción del desarrollo educativo, cultural y profesional de las mujeres, así como de organización de obras de carácter social. Tras el exilio en Buenos Aires durante la Guerra Civil, Elena Fortún murió en Madrid en 1952

Matilde Ras nació en Tarragona en 1881, y es considerada la iniciadora de la grafología científica en España. Su producción fue bastante polifacética, ya que, al margen de sus obras sobre grafología, disciplina a la que se acercó de manera autodidacta, fue autora de cuentos infantiles y de traducciones del francés de Paul Verlaine, Charles Baudelaire y Paul Valéry, además de obras de teatro y de ensayos sobre el Quijote. Tras la Guerra Civil se exilió en Portugal, donde escribió el Diario dedicado a Elena Fortún.

Elena Fortún y Matilde Ras se conocieron con toda probabilidad en los años 20, cuando ambas colaboraban con la revista Blanco y Negro, donde la primera escribía cuentos infantiles y la segunda sobre grafología. Por aquel entonces empezó una profunda amistad que perduró durante el exilio de ambas, el de Elena en Argentina y el de Matilde en Portugal.

Fue precisamente en el país Luso donde Matilde publicó el Diario que dedica con delicadas palabras a su amiga.

En la presente exposición queremos mostrar un amplio abanico de la producción literaria de las dos escritoras. Con respecto a Elena Fortún, además del ciclo de Celia, en el que destaca Celia en la revolución, se exponen obras menos conocidas, como El mapa del destino en la palma de la mano, sobre quiromancia. De Matilde Ras se pueden apreciar sus obras sobre grafología y una rara edición del Diario publicado en Coímbra en 1946 y dedicado a su amiga.

También exponemos Los mil años de Elena Fortún, de Eusebio de Gorbea Lemmi, obra de la cual tiene origen el pseudónimo de la creadora de Celia. A través de esta exposición queremos mostrar la trayectoria biobibliográfica de dos escritoras unidas por una profunda amistad y por inquietudes culturales comunes. Dos mujeres que quizás han quedado más en la sombra respecto a los grandes nombres de escritores contemporáneos de la Generación del 98 y del 27.

Folleto de la exposición

Cartel de la exposición